Tocar la cima y luego caer sin que nadie te recuerde es muy triste!! Varias bandas de los 80s sufrieron esta situación.
Hoy en Liberty Radio Rock & Pop vamos a revivir una de aquellas.
Los años 80s convirtieron a algunos en una montaña rusa en un espectáculo diario. Entre Sintetizadores, peinados imposibles y la dictadura instantánea de MTV una sola canción podía volverte leyenda o sepultarte en tu propio eco, cuando el siguiente éxito tomaba la pantalla.
“Baltimora una banda italiana con su gran éxito: Tarzan Boy”
Corría el año 1985 y nos traía uno de los fenómenos mas inesperados y contagiosos de toda la década.
Tarzan Boy de baltimora era una explosión de Sinth-Pop chispiante y selvático, ritmo contagioso y coro vocal pegadizo era imposible no cantarlo, y muy pronto se convirtió en el himno de todas las pistas de baile.
La cara visible de Baltimora era “Jimmy McShane” un pelirojo Irlandés lleno de energía que bailaba entre humo, laser y luces sicodélicas que era la esencia ochentera.
El impacto comercial fue extraordinario, llegó N° 1 en Francia, Bélgica y Holanda, llegó al 3° puesto en Reino Unido y al top 20 en EEUU. Llegó a ser un éxito rotundo que nadie había previsto, pero la historia detrás de Baltimora era mas compleja de lo que parecía, en realidad el grupo era la creación del productor italiano “Maurizio Bassi” quién había encontrado en Jimmy el intérprete perfecto para dar vida a su visión artística, esta dinámica creativa fue perfecta para la canción Tarzan Boy, pero resultó imposible para proyectos posteriores, tuvieron varios intentos de replicar el éxito de Tarzan Boy pero ninguno de las siguientes pistas de audio logró generar el mismo impacto.
Cuando “Jimmy McShane” falleció prematuramente el 29 de marzo de 1995 a sus 37 años, la canción adquirió una dimensión aun mas emotiva y convirtiendo se en un recuerdo especialmente conmovedor de aquellos veranos gloriosos de los años 80s.
    Historias Del Rock!!
    Te imaginas escribir una canción tan buena, que un día te demanden por sonar como tu mismo. Eso le pasó a John Fogerty, la voz y el cerebro de Creedence Clearwater Revival, una banda que entre 1968 y 1972 lanzó 7 discos, vendió mas de 30 millones de copias y convirtió cada tema en un himno de los 70, Bad Moon Rising – Proud Mary – Fortunate Son.
    Pero miestras que el mundo lo llamaba genio, su sello discográfico Fantasy Records le quitaba todo. Fogerty había firmado un contrato tremendo a sus 22 años, entragando los derechos de cada letra, cada nota y cada dólar de regalías.
    Para 1973 la banda se había desintegrado, los miembros se odiaban y su fundador le cayeron demanda de todos los colores, era un millonario sin dinero, un autor sin canciones, durante una década entera Fogerty se negó a tocar su propio repertorio, creía que hacerlo era alimentar al enemigo, hasta que en 1985 lanzó su regreso, El Album Centerfield, la canción principal The Old Man Down The Road, subió al Top 10 de Billboard pero Fantasy Records volvió a aparecer acusandolo de Plagio, el argumento? que esa canción sonaba demasiado a Run Through The Jungle, una obra escrita por el 15 años antes, lo demandaron por plagiarse el mismo, el juicio se celebró en 1988, Forgerty llevó su guitarra al estrado, tocó las dos canciones ante el jurado y explicó acorde por acorde, una obra suya nunca podría considerarse copia de otra suya, el tribunal, el tribunal lo absolvió. La sentencia declaró que un artista no puede ser acusado de plagiar su propio estilo, y con esto Fogerty recuperó parate de su libertad artística.
    Pero la historia no terminó ahí, en 1993 el tribunal supremo de los EEUU le otorgó una indemnización de 1.35 millones de dólares por gastos legales, sin dudas fue una victoria simbólica contra una industria que sigue creyendo que el arte puede comprarse con cláusulas.
    Décadas después The Creedence volvió a tocar sus repertorios en vivo y su público lloró, pero no por nostalgia, sino porque ese sonido volvió a ser LIBRE.
    Sorprendente historia!!
    Cual es tu canción favorita? Dejanos tu comentario!!